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lunes, 11 de agosto de 2014

PENNY DREADFUL: LOS DEMONIOS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

Hace unos meses una amiga me recomendó esta serie que me ha encantado desde el primer capítulo: PENNY DREADFUL. La serie toma el nombre (Horrores de penique) de unos boletines al precio de un penique que se repartían en el reino Unido en el que se publicaban historias cortas de terror. 

Con un reparto espectacular tanto con actores consagrados en el cine como Timothy Dalton aka. Sir Malcom Murray, Eva Green como Vanessa Ives  o  Josh Hartnett como Ethan Chandler,  a actores noveles o menos conocidos como Billie Piper (Brona Croft), Reeve Carney haciendo del famoso Dorian Gray, Harry Treadaway interpretando al doctor Victor Frankestein.
Un ambiente extremadamente cuidado que refleja la forma de vida más decadente de la sociedad victoriana en la que podemos conocer personajes que van desde la clase más alta hasta la vida de la gente de la calle en los barrios portuarios ocupados por los inmigrantes y pobres del Londres del siglo XIX.


Si bien la historia conductora se centra en la búsqueda obsesiva de Sir Malcom Murray en encontrar a su hija Mina, que nos conecta rápidamente con el universo de Drácula, las historias individuales de cada uno de los personajes que se cruzan en el camino de la protagonista, Miss Vanessa Ives, nos refleja unas personalidades muy interesantes y unos análisis personales de lo más curioso.

Una de las cosas que me resulta más destacable de esta serie es el tratamiento psicológico que tienen los personajes entre su luz y sus propios demonios interiores, algunos de ellos más literales que otros.
Individualmente cada uno de ellos tiene unas capacidades especiales que los hacen únicos y poderosos en algún aspecto, y precisamente eso es lo que más les asusta ya que están íntimamente ligados, pero que es parte inseparable de su realidad personal.

Cuando tratamos las teorías de Jung sobre el inconsciente colectivo en post anteriores y tratamos el arquetipo de La Sombra, hablamos del miedo sobre nosotros mismos y las partes más oscuras que tratamos de negarnos. De aquello que encerramos bajo llave para no mostrar nunca a los demás ni ser observado nosotros mismos.
Precisamente éste es el punto que el creador de esta serie quería contar más allá de la historia en sí.
Victor Frankestein, por ejemplo, vive aislado por el miedo que le produce su capacidad de crear vida de la muerte y sus consecuencias, pero que es su meta obsesiva en la vida, y ha de enfrentarse a sus propios demonios encarnados en Calibán, el nombre que el monstruo que creó elige para sí. 
El americano inmigrante Ethan Chandler tiene los suyos propios (por no cometer spoilers), al igual que Sir Malcom. 
Como todos sabemos Dorian Gray tiene una pesada lucha consigo mismo, pues su hedonismo es su mayor fuerza de experiencia, de la que no puede salir haciéndole casi un adicto, pero también es su perdición es que transforma a todo aquel que entra en su área de influencia de una manera irreparable. 

Pero sin duda, el personaje que tiene  la batalla más dura contra sus demonios interiores, literalmente, es la protagonista (o al menos yo la considero como tal) Vanessa Ives que se enfrenta a un pasado de educación católica represiva en un mundo decadente lleno de contradicciones y amoralidad. Ello le lleva a plantarse desde pequeña una visión distinta del mundo que le rodea y de lo que le han enseñado. Si a esto le sumamos unos verdaderos poderes de precognición, una infancia un tanto especial, una traición que jamás se perdonará pero el cual se justifica a sí misma y, un lado muy oscuro que no se sabe bien si es una posesión o realmente es ella, me parece un cocktel tan explosivo como interesante.
Me gusta ver que hay una serie que no se sirve del maniqueísmo tan explotado en el que los buenos son buenos y los malos son malvadísimos. No puedes evitar llegar a entender, en algunos casos más que en otros, las motivaciones y el porqué de los actos de cada uno de estos personaje, por muy brutal que en algunas ocasiones parezcan.

Quería hacer una especial mención a un personaje que me ha parecido que se ha tratado de una manera más que original y brillante, y al que quizá dedique un post independiente: Calibán, el primer hombre que Victor Frankestein crea (o debería decir devuelve a la vida). No os voy a desvelar nada por si queréis ver la serie, cosa que os recomiendo encarecidamente, pero la historia de cómo tiene que aprender todo por sí mismo, abandonado por su propio creador, rechazado por la sociedad y que a pesar de ello desarrolla una personalidad de lo más alucinante, creo que es una de las cosas más destacables de la serie y es uno de mis personajes favoritos.

¿Qué os parece? ¿Conocéis vuestros demonios internos? 
¿Están vuestros mayores dones vinculados a vuestro lado más oscuro?

No dejéis de ver la serie.



lunes, 26 de mayo de 2014

LOS SIETE: CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO Y ARQUETIPOS

Retomamos el tema de los arquetipos junguianos pero desde un punto de vista totalmente distinto al que lo hemos estado enfocando anteriormente.

Cuando empecé a leer las novelas de G.R.R. Martin, Canción de Hielo y Fuego, me llamó poderosamente la atención la mitología que había creado en torno a los reinos en que basaba su mundo: el dios rojo, los dioses antiguos y, muy especialmente, los siete dioses que parecen ser los más extendidos y la fe primordial de los reinos de Poniente.
Estos dioses son identificados como: 
La Madre, El Padre, La Doncella, El Guerrero, La Vieja, El Herrero y El Desconocido.
¿Por qué será que consideré al leerlo que estaba, en realidad, observando casi un listado de muchos de los arquetipos junguianos?
Será más sencillo de entender si vamos dios por dios y equiparándolos con los supuestos poderes o con las razones por las que se les reza en la novela.





La Madre: en un post anterior vimos como La Madre es uno de los arquetipos más antiguos dentro de los conceptos del inconsciente colectivo aportados por Jung, por lo que no voy a desarrollar mucho este personaje. Simboliza la protección  y la fertilidad, la protección maternal y la compasión.











El Padre: siempre como un hombre maduro y barbado es el símbolo de la justicia dentro de una familia y su cabeza. Control, protección y disciplina dentro de un equilibro  como la mayoría de las figuras divinas como Zeus, Odín o Dios son representados. En Canción de Hielo y Fuego porta una balanza que simboliza la justicia y el equilibrio anteriormente mencionados. Es el arquetipo del que lleva el mismo nombre, El Padre.


La Doncella: Una niña joven, inmadura e inocente que no quiere dar el paso aún a una madurez que le va a suponer una realidad más dura y responsabilidades. Estas características las encontramos en la figura arquetípica del puer aeternus que en Jung puede ser tanto masculino como femenino. En este caso Martin ha elegido la figura de la niña, me imagino para ejemplificar las tres edades de la mujer (doncella, madre y anciana). Y seguramente identificándola con el personaje de Sansa Stark.









El Guerrero: Se le ora en el libro para pedir fuerza y valor antes de la batalla pues se le considera el paladín perfecto. Jung, como ya vimos en otro de los post anteriores, nos hablaba del arquetipo del Héroe, el cual representaba todas estas cualidades y que se identifica muy bien con esta deidad.






La Vieja: Es más habitual en la mitología y la literatura encontrar la versión masculina de este arquetipo pero, como he explicado antes, creo que lo han feminizado para ver las tres edades de la mujer. En los ejemplos de Jung podríamos encontrarlo como “el anciano sabio”, un personaje al que acudir cuando se necesita una guía y consejo, pues su avanzada edad es un cúmulo de sabiduría adquirida en la experiencia.







El Herrero: Éste es el dios que más me ha costado identificar con los arquetipos junguianos y, siendo sincera mis conclusiones pueden estar sujetas a controversia. No se le menciona casi nunca y es una de las deidades menos conocidas de este panteón, pero los herreros y todos aquellos personajes que trabajan los metales y las piedras han sido considerados en las culturas como si estuvieran vinculados a ciertos poderes alquímicos y feericos. Por ello considero que debe tener alguna relación con los elementos más básicos de un arquetipo trickster muy suave.






El Desconocido: Se considera que este dios encarna la muerte y lo oculto, nunca se le ve el rostro pues no es posible mirar a los ojos a la oscuridad. Sólo es adorado en Poniente por los renegados, los repudiados, los ladrones y los asesinos. Es curioso que también sea el único dios que es mencionado en las ciudades libres como Braavos como una divinidad de los siete a los que más se rinde culto. Claramente es la “encarnación” del arquetipo de La Sombra, lo oculto y lo peligroso que está presente a nuestro alrededor y dentro de cada uno.






Que el poder de los siete os sea propicio.

lunes, 10 de marzo de 2014

LA MADRE

Con motivo de la celebración mundial del día de la mujer, y por petición personal, este post va dedicado a la figura arquetípica de La Madre.
Es muy probable que fuera, desde mi punto de vista, una de las primeras (si no la primera) manifestación simbólica del pensamiento humano en su impulso por entender el mundo que lo rodeaba, y el origen de los primeros cultos religiosos.
La naturaleza, el nacimiento, la maternidad, la sensación de protección… todos son aspectos que se aúnan en esta figura y que representa a la mujer y más a la figura de la Madre. 
Ella es aquella que da la vida, es el centro del clan y sin la cual la familia y, por lo tanto, la supervivencia del grupo es imposible.

Dice Jung que Madre es:
Lo «maternal» por antonomasia, la mágica autoridad de lo femenino; la sabiduría y la altura espiritual más allá del intelecto; lo bondadoso, protector, sustentador, lo que da crecimiento, fertilidad y alimento; el lugar de la transformación mágica, del renacer; el instinto o impulso que ayuda; lo secreto, escondido, lo tenebroso, el abismo, el mundo de los muertos, lo que devora, seduce y envenena, lo angustioso e inevitable.
Todo esto se plasma en una figura que hemos ido observando desde el principio de los tiempos y que se ha repetido en todas las épocas, en cada una de las culturas y que actualmente se sigue adorando de formas más o menos velada.

La gran Diosa, la Pachamama, Potnia, Gaia, Gea... podemos encontrar mil nombres que representan la misma idea, la imagen de La Diosa Madre.
Centrándonos ya en los ejemplos, imagino que se os habrán venido varios a la cabeza: 
Las venus paleolíticas que representan a la tierra y la fertilidad de la mujer, por ejemplo, pero hay muchas otras representaciones que hay que relacionar y que han ido cambiando de forma a lo largo del tiempo y de las culturas.

Una forma muy típica de encontrar la representación de la Madre en las culturas es como una mujer entronizada con un bebé en brazos, a sus pies o en su regazo. Puede tener un pecho fuera para alimentarle o bien para enfatizar su función como alimento para el mundo y las nuevas generaciones.
Estos ejemplos los contemplamos en figuras como la Isis egipcia (que de hecho, su traducción  del egipcio sería “el trono”), en Gea titánide de la Tierra y madre de los dioses olímpicos o, en Démeter que cuida los campos y crea las estaciones de las cosechas, en la diosa nórdica Frigg, en Anann o Danu en la cultura irlandesa, la Virgen María en el cristianismo, en Durga y Kali en el hinduismo y el shaktismo.





Quizá os sorprenda ver que Kali, la diosa que siempre se identifica con muerte, sangre y destrucción por nosotros los occidentales es una diosa madre dentro del shaktismo pues, a pesar de ser destructora, lo que elimina es el mal que puede herir a los suyos. 
En el pensamiento hindú no puede haber creación y vida sin destrucción y muerte y por lo tanto adquieren la misma importancia. 
La mejor manera de calmar a la diosa es o por sacrificios de sangre o si su consorte Shiva (que cuando se le representa en la iconografía con ella el se encuentra acostado con ella en posición de haberlo derrotado) le ofrece un bebe que llora y ella dejará todo para poder calmarlo.


Como ya hemos explicado, la Madre es una fuente de creación, protección y vida, pero al igual que la Tierra, puede se mediadora y crear el equilibrio, o bien ser la fuente de la destrucción como lo son los volcanes o los diluvios.

La vida y la muerte no pueden separarse y la Madre tiene el poder de dar o quitar ese don cuando ella lo considere.

lunes, 24 de febrero de 2014

LA SOMBRA


En la mitología de todas las religiones siempre ha habido una figura que ha representado lo más oscuro del pensamiento y del comportamiento humano, ésta es La Sombra. 


Ésta era la personificación de todo aquello que el individuo reprime y se niega a aceptar que pueda formar parte de su psique, de su más profundo ser interior. Generalmente se ha tratado a estas imágenes, dentro de los cuentos y las religiones, como demonios, diablos, seres oscuros que tientan y hacen insufrible su existencia al humano.
Como es lógico, lo primero que nos acude a la mente al leer esta descripción es el Diablo cristiano, la antítesis de Dios y de lo que se supone el camino correcto y de un comportamiento de acuerdo con unas normas que mantiene el equilibrio en la sociedad. Ello representa la destrucción, no sólo física, si no en este caso, más la anulación de lo profundo del individuo y de la personalidad.

Azazel, Abadón, Lilith, Samael, Lucifer, Iblis en los musulmanes, Rakshasa en el hinduismo, el babilónico Pazuzu, el Rahab del Talmud, Seth en Egipto o Apofis, Astaroth, son solo algunos de los nombres de estas “encarnaciones” de La Sombra.
Si bien está presente en todas las culturas podemos comprobar cómo adquiere una importancia muchísimo más notable equiparable con la fuerza creativa y del bien en las religiones de corte monoteísta, presentando más variedades de este arquetipo.

Ahora bien, realmente ¿qué es La Sombra dentro del inconsciente colectivo cuando no es una figura a la que se le puedan inferir una serie de poderes o carácter sobrenatural?
Jung lo define como la totalidad del inconsciente,  ese aspecto de la personalidad que se caracteriza por los rasgos y las actitudes que el YO no reconoce como propias y que están enterradas en lo más profundo de la personalidad.

“Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, si no haciendo consciente la oscuridad”

La Sombra es la parte reprimida, esa personalidad oculta que cada vez que se piensa en ella nos hace sentir culpables o inferiores. Esas tendencias morales, los instintos, que se desechan porque van en contra de lo establecido y sobre las que la sociedad nos ha convencido de que son malas y perjudiciales para el individuo y la convivencia.
Un ejemplo de figura dentro del folkore, fuera de los conceptos religiosos, que representa este arquetipo es el vampiro. Pensemos, por ejemplo, en la importancia de esta figura, ya que todas y cada una de las culturas de este mundo tienen un ser que aúna todas las características de estos seres mitológicos. (Ya trataremos con más profundidad el tema del "upir" mas adelante)
Quien haya leído la novela original de Stoker o haya visto alguna de las películas de Drácula que traten de parecerse lo más posible a la fuente literaria, sabe que la sombra del vampiro tiene carácter propio y que es incluso más perversa que el monstruo mismo.
A todos nos acude la imagen de la sombra de la mano, casi en forma de garra, del conde Orlok estrujando un corazón mientras él no tiene que hacer nada.

Otra representación que puede resultar interesante es la sombra de Peter Pan. Sabemos que Peter encuentra a la familia Darling persiguiendo a su sombra que se ha escapado y tiene vida propia. En la novela y los cuentos no es excesivamente mala, pero es una parte de Pan mucho más salvaje e incivilizada que tiene que recuperar y “coserse” de nuevo para ser controlada y convertirse en un todo. Una vuelta de tuerca más de ésta se da, por ejemplo, en la tercera temporada de la serie fantástica “Once Upon a Time” en la que La Sombra de Peter Pan adquiere un protagonismo casi divino y de maldad absoluta.
El último ejemplo de este arquetipo, y que creo resumirá a la perfección todo lo expuesto anteriormente de una manera más gráfica en su concepto más psicológico del inconsciente humano, es El Misterioso caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde.
Se suele identificar esta novela con una literalización de un caso de doble personalidad, y si analizamos la figura de Mr. Hyde, un juego de palabras con el término “hide” que en inglés significa oculto o escondido, vemos un claro ejemplo de que este personaje no es otro si no La Sombra del buen doctor. Ese “monstruo” que forma parte de él, sin moral ni consciencia, sin temor a las consecuencias porque siente estar por encima de ellas.
Más adelante os contaré sobre el hombre real que inspiró a este personaje de ficción.

Por eso lo más cercano a una Sombra en carne y hueso es un psicópata.
Querría añadir, para concluir, que La Sombra, desde mi opinión, son esos pequeños pensamientos o sueños de los que nos hemos levantado asustados de nosotros mismos o con los que hemos empezado a agitar nerviosamente la cabeza de un lado para otro, como para sacarlos de nuestra mente.
No es extraño, no es patológico, no es malo…, simplemente es algo que negamos que exista dentro de nosotros porque nos asusta.
Como dicen los expertos, si te preocupa o turba en alguna ocasión que pudieras ser un psicópata, es que no lo eres, a ellos no les importa ni dudan.


Si os interesa una película que creo que refleja bastante bien el conflicto entre el individuo y su sombra, aunque añada algún toque romántico de un modo más bien gótico, os recomiendo la película Mary Reilly, en la que John Malkovich hace un Doctor Jeckyll sublime en su lucha por controlar a su propio Hyde. 


lunes, 10 de febrero de 2014

EL TRICKSTER

En el anterior apartado hice un esbozo muy sutil sobre las ideas que transmitió Carl Gustav Jung, el desarrollo de la teoría del Incosciente Colectivo y de los arquetipos.
Considero que la mejor manera de entender que es un arquetipo y que representa dentro de nuestra mentalidad es a través de los ejemplos, más que con la definición más teórica y prosaica, pero no podemos obviarla.
En esta ocasión he querido empezar por uno de los arquetipos más polémicos a la hora de definirlo y que por ello me resulta de los más interesantes a la hora de ser estudiados desde la mitología y desde la psicología ya que sus límites no se encuentran tan definidos como con otros: el Trickster.
Un Trickster es una personificación de tipo divino o sobrenatural, la mayoría de las veces en forma humana y masculina (aunque también hay tricksters femeninos y animales) que se dedica a embaucar, desobedecer las reglas y las normas que componen al mundo ya sea por diversión o por beneficio propio. En ocasiones se le presenta como alguien avispado, con bastante suerte, que es capaz de darle la vuelta a las cosas y del que nunca sabes si está de parte del bien o del mal. No puede decirse que los trickster sean malvados de por sí, por ejemplo los duendes tales como los pixies o los leprechauns irlandeses son un buen ejemplo en la mitología popular, simplemente viven al margen de las reglas de los demás y suelen buscar el beneficio propio, suelen tener un carácter algo cínico e irónico.
Con la llegada del cristianismo y su visión maniqueísta del bien y el mal sin matices de grises, estos personajes se verían transformados a su elemento más negativo que es el del engaño y traición, convirtiéndose en diablos no excesivamente malvados o crueles y espíritus burlones. Se puede encontrar en otros estudios como la imagen del Diablo tiene ese elemento tentador y de doble juego que llega implícito el concepto del trickster, pero ese personaje tiene unos matices mucho más complejos que trataremos más adelante.
Es probable que sea más sencillo de entender si os presento algunos ejemplos más algo mas "visuales".
En la mitología griega hay dos dioses que cumplen estos rasgos: Dionisio y Hermes. Son deidades de cierto carácter festivo, voluble, embaucador  y hasta cierto punto tramposo en alguno de sus mitos. Son considerados artistas del engaño y del disfraz de la misma manera que lo son otros personajes no divinos como Ulises dentro de esa misma mitología, en algunas de sus primeras etapas el dios hindú Krishna, Huehuecóyotl en la cultura azteca o quizá uno de los trickster más icónicos: el dios nórdico Loki.
Entre muchas de sus aventuras y ser el culpable de iniciar la caída de los dioses, el Ragnarok, se encuentra el engañar tanto a mortales como a dioses y gigantes ayudando a unos y otros según le conviniera. Si os interesa alguna de estas historias os recomiendo que os leáis la que habla del robo del martillo de Thor y como Loki convence al poderoso dios del trueno a travestirse y fingir la boda con un gigante para poder recuperarlo.
Dentro de la literatura popular los genios orientales salidos de lámparas que conceden deseos, pero que siguen la regla del “cuidado con lo que deseas porque puede convertirse en realidad” han cumplido ese rol, pero quizá si conocéis los cuentos tradicionales occidentales podréis identificar la personalidad de un trickster a la perfección en la figura de Rumpelstilskin. Ese duende que teje paja hasta convertirla en oro para ayudar a una muchacha en apuros, pero siempre por un precio que acaba volviéndose contra ella misma, a no ser que se juegue con las mismas reglas que el embaucador, osea, ninguna.

Sé que no es una apreciación únicamente mía cuando digo que los tricksters, sencillamente, molan.
¿Verdad Loki?



lunes, 3 de febrero de 2014

CARL GUSTAV JUNG: EL INCONSCIENTE COLECTIVO Y LOS ARQUETIPOS

Para entender algunos de los post que aquí iremos colgando sobre antropología, mitología comparada y aquellos temas que he expuesto con anterioridad en las primeras publicaciones, creo necesario prestar una especial atención a una figura del siglo XX que marcará un antes y un después tanto en la ciencia de la psicología como en muchas otras áreas: 
Carl Gustav Jung.

De una manera muy resumida diremos que Jung fue uno de los primeros psicoanalistas, contemporáneo y colega de Freud durante su primera etapa, del que luego se distanciará, y que profundizó en aquellos temas que el padre de la Psiquiatría moderna consideraba intrascendentes o poco ortodoxos por ser “menos” científicos.
Jung va a enfatizar sus estudios dirigidos a la psique, su estructura y lo que de ella deriva a través de sueños o de manifestaciones culturales y sociales que acaban conformando un sistema de conducta universal.
Fue uno de los primeros en incorporar otras disciplinas tales como humanidades, filosofía, historia de las religiones, sociología y antropología para llegar a entender mejor el funcionamiento de las conductas y de la mente humanas. Esto le supondría un motivo de ruptura con aquellos especialistas más heterodoxos que enfocaban sus estudios por entonces, casi en su totalidad en a las conductas relacionadas con el tema de la libido.


Si bien ya se había investigado la importancia de los sueños y su interpretación por medio de la simbología, incluso desde tiempos del mismísimo Platón, Jung fue él el primero en establecer una investigación exhaustiva  y darle un enfoque científico a esta área de la mente humana y sus manifestaciones.
Con esta idea Jung elaborará un concepto que si bien fue muy discutido en su momento tildándolo de pseudo-esotérico, en estos momentos del siglo XXI se considera en muchos ámbitos de la psicología, psiquiatría, antropología, filosofía e historia de las religiones un pilar fundamental. Ese concepto será: el Inconsciente Colectivo.
El Inconsciente Colectivo es, de manera muy resumida, un sustrato mental común que comparten todas las culturas de todos los tiempos que se ha construido a través de símbolos primitivos y que expresan los contenidos más profundos de la psique humana, trascendiendo el propio inconsciente el individuo. De esa manera vemos como los mitos y las leyendas de distintos pueblos de la Tierra, sus miedos y sus esperanzas, acaban siendo casi iguales sin importar la cultura a la que pertenezcan o el tiempo en que hayan vivido.
¿Cuáles son esos símbolos, esa iconografía que usa la mente humana dentro de este concepto? Jung definirá estos elementos como los Arquetipos, que conforman la imagen más básica de este inconsciente colectivo.
Los arquetipos, o símbolos primordiales, son aquellas imágenes dentro del inconsciente, generalmente identificadas con la fantasía o con el mundo de los sueños que correlacionan los motivos universales del pensamiento humano y las religiones.
Enumerando los estos símbolos quizá sea más sencillo de comprender: la madre, el padre, el viejo sabio, el héroe, la muerte, el niño eterno, la sombra, el trickster… contienen un gran significado emocional que se “manifiesta” tanto a nivel individual a modo de “complejos” o bien de manera colectiva como base de una cultura.
Decía Jung que es: “una tendencia innata a generar imágenes con intensa carga emocional que expresan la primacía relacional de la vida humana”.

Iremos adentrándonos poco a poco en cada uno de estos arquetipos, usándolos para identificar dioses, leyendas y mitos compartidos por toda la humanidad con ejemplos concretos y fáciles de reconocer.

P.D. Si os apetece ver una película relacionada con los primeros pasos de Jung y su relación con Freud os recomiendo esta, aunque no esté directamente relacionada con su elaboración del inconsciente colectivo:


lunes, 13 de enero de 2014

El Origen del Mundo (parte 1)

En el post anterior mencionaba que los mitos han estado desde que el primer momento en que el homo sapiens comenzó a usar el pensamiento abstracto. De la misma manera comentaba que todas las culturas comparten una serie de patrones que se pueden identificar en la gran mayoría de estos mitos, pues responden a unos mismos miedos que se han compartido desde antiguo. 
Carl A. Jung acuñó, a principios del siglo XX, un concepto dentro de la psicología analítica que bautizaría como “inconsciente colectivo” que viene a decir que hay un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por primitivos con los que se puede expresar un contenido de la que está más allá de la razón tangible. Fue uno de los primero en estudiar a fondo la mitología comparativa como medio para demostrar así sus teorías sobre este concepto, y creará una serie de arquetipos, que hemos mencionado anteriormente y que trataremos en un post aparte, que marcan los patrones de cada una de las religiones.

Ahora inicio mi narración sobre el origen del mundo, se una manera muy resumida,  según distintas religiones antiguas:

Mito griego del Origen según Hesiodo:
Al principio de los tiempos sólo existía el Caos, un vacío profundo del que surgirá Gea (la Tierra) y los primeros dioses como Urano (el cielo), Eros (el amor), la creación del Tártaro y Érebo. La diosa de la Tierra y Urano se convirtieron emparejaron y de su unión surgieron los Titanes (Rea, Océano, Tetis, Crono…), los Cíclopes y los Hecatónquiros. El Titán más joven, Crono se revelará contra su padre y le cortará los genitales para no tener más hermanos, arrojándolo sus órganos al mar y de su espuma nacerá la diosa Afrodita, diosa del amor, la pasión y la belleza.
Crono se desposará con su hermana Rea y los Titanes se convertirán en su corte. A Crono se le había profetizado que uno de sus hijos se levantaría contra él y le arrebataría el trono como él había hecho con su padre, por lo que cada vez que Rea daba a luz el devoraba a cada uno de sus hijos. Cuando nació Zeus, Rea cansada de que su marido se comiera a su prole, se dio una piedra envuelta en sábanas y pañales que Crono tragó sin masticar mientras su hijo se encontraba oculto en una cueva, a salvo. Cuando Zeus alcanzó la suficiente edad, e incitado por su madre, aprovechando que Crono dormía, su hijo le abrió el estómago y sacó a los hermanos que éste había devorado. Juntos, organizaron una guerra para acabar con su padre y enviar al resto de los Titanes al Tártaro.
Tras la batalla, entre los tres hermanos principales se repartirán los reinos a gobernar: 
Zeus reinaría sobre el cielo y tierra, Poseidón sería el soberano de las aguas saladas y Hades se encargaría del Inframundo y vigilante de las celdas en que los Titanes y su padre se encontraban atrapados para siempre.



Mitología mesopotámica:
El universo apareció por primera vez cuando Nammu, un abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An, dios del cielo, y a Ki, la diosa de la Tierra. El poder de los dioses provenía de ese abismo de aguas primigenias. Los dioses niños devoraban a sus propios padres para conseguir sus poderes divinos. La unión de An y Ki produjo a Enlil, el señor del viento, quien eventualmente se convirtió en el líder de los dioses, la diosa Ninhursa, considerada la diosa madre y el gran dios Enki, señor de la tierra. Después Enlil  será desterrado de Dilmun , el hogar de los dioses, por violar a Ninlil (diosa del aire) con el que tendría un niño llamado Sin,  dios de la luna, también conocido como Nannar. Sin y Ningal, diosa de las cañas, dieron a luz a Inanna, diosa del amor y de la guerra, y a Utu o Shamash , dios del Sol. Durante el destierro de Enlil, engendró tres deidades del inframundo junto con Ninlil, el más importante de ellos fue Nergal, señor del inframundo y los muertos. Nammu también dio a luz a Enki o Ea, dios del abismo acuático. Este dios se convertirá en uno de los más importantes dentro de la mitología mesopotámica creando los decretos sagrados que gobernaron las cosas básicas tales como la física y las cosas complejas tales como el orden y leyes sociales. Será el protector de los mortales, les enseñará el cultivo, la domesticación y el urbanismo. 



Mitología nórdica:
En los principios se encontraba distintos mundos conviviendo: el mundo de hielo Niflheim, y el mundo de fuego Muspelheim, y entre ellos estaba el Ginnungagap, el vacío en el que existía la nada. En Niflheim había una fuente de aguas heladas, llamado Hvergelmir , que era un geiser hirviente que hacía que sus aguas al caer aterrizaban en Ginnungagap. Al tomar contacto con el vacío frio, estas gotas se transformaban en hielo, hasta que terminó llenándolo todo. Las ascuas encendidas de Muspelheim caían sobre el hielo, creando grandes nubes de vapor de agua, que al llegar otra vez a Niflheim, creaban bloques de hielo, formando nuevas estructuras. De esta manera se formaron Ymir, uno de los primeros gigantes y su vaca Auðumbla de la cual se alimentaba Ymir bebiendo su leche. Ésta lamió el hielo, creando el primer dios, Buri, que fue padre de Bor, quien a su vez fue padre de los primeros Æsir: el gran Odín, y sus hermanos Vili y Ve. 
Ymir era un hermafrodita y él solo creó la raza de los gigantes. Luego los hijos de Bor, asesinaron a Ymir y de sus miembros crearon el mundo en el que luego vivirían los dioses, los gigantes y los humanos. En el Völuspá se describe el gran fresno Yggdrasil que une los distintos reinos en que viven cada raza, y a las tres nornas junto con sus nombres; Urðr, Verðandi , y Skuld que son la encarnación el pasado, presente y futuro, quienes tejían los hilos del destino de todos los seres, divinos y mortales.


lunes, 6 de enero de 2014

¿Que es la Mitología?




Los mitos han sido la manera que ha tenido el ser humano de dar una explicación a las cosas que no entiende y a las grandes preguntas de su existencia. Jugando con la realidad y la fantasía se fueron creando historias que justificaran el poder de unos sobre otros, que hicieran entendible el porqué de los ciclos de la naturaleza y que diera esperanza  y explicación a los primeros y más profundos misterios de la vida tales como la muerte, el nacimiento o la locura.
Todas las culturas de este planeta, sin importar su localización o el tiempo en el que se hayan producido o cuanto hayan durado,  han desarrollado una manera de enfrentarse a esas preguntas. Esa manera es la religión junto con su compendio de mitos que se desarrollaron a partir de cuentos e historias para hacer mostrar a la gente la diferencia entre el bien y el mal. Establecer las pautas de comportamiento que habrían de considerarse apropiadas será algo clave para la supervivencia y el desarrollo del grupo, para una evolución cultural y para convertirnos en lo que ahora somos.
Parece inherente a la condición humana la necesidad de crear imágenes guías que ejerzan a modo de padres protegiéndonos de lo injusto o lo malo que pueda suceder, de la misma manera que lo hace una familia o los amigos en nuestro entorno inmediato.
Incluso en este mundo contemporáneo que nos movemos en estos momentos, tan cargados de ciencia, tecnología y pruebas parece imposible separar del todo esa manera de explicar nuestra realidad ya que un porcentaje altísimo aún cree en conceptos como: destino, milagro, inexplicable, alma, sobrenatural, suerte… Y todo ello, todos estos conceptos tienen origen aquí: LA MITOLOGÍA.
Por lo tanto, cuando hablo de mitología es importante ver más allá del cuento o la historia en sí y analizar el porqué de esa historia, como afectaba a la cultura en que se dio origen. Eso es como se forma la mentalidad de una cultura.
Trataremos distintos mitos y distintas culturas entre las que se encontrarán la griega, la romana, la egipcia, la mesopotámica, la judía, la cristiana, la hindú, la celta o la nórdica. En algunos momentos puede que tratemos otras culturas de otros continentes.
La gran mayoría será el relato de estos cuentos, pero también desarrollaré algunos post relacionados con la mitología comparativa y con determinadas figuras o personajes y los arquetipos junguianos tales como la Sombra, el Trickster, El Anciano Sabio, La Madre…
Comentaré como mucho de estos mitos han sido trasformados en el mundo de la literatura, han sido reinventados y adaptados a cada época en que se han desarrollado y como cada generación ha convertido en suyos relatos que tienen más de 4.000 años.
En el próximo post sobre mitología trataré uno de los puntos más claves en el desarrollo de este fenómeno y el germen de toda religión:
El origen del mundo y la humanidad.

Que los dioses os sean propicios.