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lunes, 19 de mayo de 2014

GREYFRIARS KIRKYARD (PARTE 2): MACKENZIE POLTERGEIST

Este camposanto, del que hablamos en el post anterior, ha sido objeto de varios estudios debidos a fenómenos poltergeist y en especial dos sitios dentro de él: el mausoleo en el que está enterrado el infame Sir George MacKenzie, y la zona apartada de la prisión de los Covenants. 
Las manifestaciones sobrenaturales comenzaron a partir de 1998, cuando el mausoleo fue “violado” por un sin techo que decidió romper la puerta para poder descansar allí una noche.  Llegó, incluso a romper la puertecilla que conducía al sótano del mausoleo para protegerse mejor del frío y la lluvia. El problema: la madera podrida cedió y el pobre hombre aterrizó encima del ataúd de Bloody MacKenzie.
Sucedió que acabó descubriendo el cuerpo prácticamente incorrupto del abogado, que debido a las condiciones de humedad y de hermetismo en que había sido enterrado no había llegado a descomponerse del todo. 
El mendigo huyó gritando del lugar pasando de largo al vigilante nocturno que fue el que dio parte a las autoridades pertinentes, después de haber huido también ante la visión de un hombre saliendo de una tumba, mojado y pringado pegando alaridos, junto con su perro. 
A la mañana siguiente al guarda de seguridad denunciaría el allanamiento ante la policía y, acto seguido, renunciaría a su puesto como guardia del cementerio. 
Muchos de los tours de terror organizados por la ciudad, tuvieron quejas y denuncias de sus clientes, ya que en ocasiones se avisaron de situaciones de extremo frío, empujones sin justificación e incluso actos violentos como desaparición de objetos personales, sensaciones de estrangulamientos o quemaduras. 
La gota que colmó el vaso acabó con la denuncia de los padres de un niño de once años con los brazos marcados con arañazos sangrantes.
En otros casos algunas de las persona que acudían a este tipo de visitas, algunos conociendo la historia y otros sin conocerla,  no podían llegar a entrar debido al miedo y algunos llegaron a desmayarse teniendo que acudir la policía y los servicios médicos.
En ocasiones estos tours se vieron obligados a devolver el dinero a los visitantes por lo que el asunto comenzó a convertirse en un problema, no sólo social si no también económico para la ciudad y su turismo.

Desde ese primer ataque se han registrado más de 500 oficiales denunciados, por aquellos que se han atrevido a acudir a las autoridades, muchos de ellos con la cabeza baja por la vergüenza, hasta el 2006. 
Más de 140 desmayos y pérdidas de conciencia, bajadas de temperaturas, arañazos, marcas de mordeduras, quemaduras y moratones son los ejemplos más comunes de los fenómenos físicos producidos en el edificio. Los mismos tipos de manifestaciones parecen producirse pero incluso con mayor frecuencia en la zona de la prisión, no muy lejos del Mausoleo de MacKenzie.



En la zona de la prisión los repetidos ataques parecían que cada vez eran más violentos, por lo que se acabó decidiendo en el año 2000 se llamara oficialmente a un exorcista al camposanto para que realizara los ritos pertinentes en el recinto y así cesaran los fenómenos extraños.
Colin Grant, exorcista psíquico y espiritista reconocido y Claire Gardener, periodista, fueron los que llevaron a cabo el ritual y la documentación del proceso que se produjo en Greyfriars. No está demasiado claro que fue lo que les llevó a no terminar la ceremonia, pero parece ser que los fenómenos que allí se produjeron les obligaron a parar porque empezaron a temer por sus vidas. 
El pastor Grant dijo reconocer un número elevadísimo de fuerzas extrañas de características muy violentas y alteradas, que él identificaba con aquellos presos que murieron en el recinto por enfermedad e inanición.
Sólo una después del segundo intento fallido del ritual de exorcismo Colin Grant falleció debido a un repentino ataque al corazón.
En 2003 el encargado de los tours de terror que se ocupaban del cementerio de Greyfriars, al ver lo sucedido y que los ataques no cesaban decidió quemar toda la documentación que tenía en su posesión sobre Sir George MacKenzie.
El mismo Gobierno Municipal obligó a clausurar el tour que recorría este camposanto debido a todos los fenómenos extraños que estaban sucediendo, ya que se temía por la salud de los visitantes y trabajadores del lugar.
Este fenómeno está considerado como uno de los poltergeist mejor documentados del mundo, llamado Poltergeist MacKenzie.
Se han realizado reportajes sonoros y televisados y se han escrito libros, pero en los últimos años parece que las investigaciones se hubieran adormecido.
En la actualidad el cementerio se puede visitar, pero tanto la zona del Mausoleo Negro como la Prisión de los Covenants se encuentra cerrada con grandes candados y cadenas, muy nuevos, para que nadie pueda entrar en ellos y se vuelva a repetir alguno de esos sucesos paranormales.
Sin embargo en algunas ocasiones la compañía de visitas turísticas Black Hart City of Dead con el Ghost Tour o el Double Dead Tour tiene el privilegio de abrir esas puertas pero siempre poniendo en aviso a los visitantes de que cualquiera que prefiera quedarse fuera o salir del cementerio es mejor que lo hagan. 
La compañía del tour no se responsabiliza de los ataques que puedan sufrir los visitantes y lo advierten antes si quiera de acercarse a la zona, ellos son los únicos que tienen copia de la llave de esos candados y las personas con problemas de corazón o las embarazadas no tienen permitido el acceso al recinto de la prisión.
Esta es su página por si queréis echarle un ojo: 

Personalmente he hecho ese recorrido en dos ocasiones y no sé si por desgracia o por suerte a mi no me ha pasado nada, aunque he de decir es que es toda una experiencia si te gustan este tipo de cosas. 
Aunque viendo los resultados de algunos "ataques" puedo considerarme afortunada.



¡Auch! Dolor, mucho dolor... pero cuando uno se mete donde se mete...

Aquí os dejo una foto que hice a la entrada de la Prisión de los Covenant una noche que me colé por noviembre del 2011.


Un saludito sobrenatural a todos.





lunes, 12 de mayo de 2014

GREYFRIARS KIRKYARD (PARTE 1)

Siguiendo con alguna de las fantásticas historias de Escocia y, más concrétamente, de Edimburgo voy a presentaros un sitio "mágico" en más de un sentido. Bienvenidos a Greyfriars Kirkyard.

En frente del Museo Nacional Escocés se encuentra el cementerio de Greyfiars.
Es uno de los cementerios más conocidos de la ciudad, en gran parte por una historia que se hizo famosa y que conmovió al país y parte del extranjero: 
Bobby, un perro que cuando falleció su dueño no se separó de su tumba hasta su muerte. La gente del lugar incluso le llevaba comida, y acabó convirtiéndose en un símbolo dando incluso nombre a un bar junto al cementerio en homenaje al cánido.
Sin embargo su historia se remonta mucho tiempo atrás y es mucho menos amable que el relato del fiel Bobby.

Este lugar está íntimamente relacionado con las guerras de religión que se produjeron en el siglo XVII dentro de la comunidad presbiteriana, o puritanos, en contra de los católicos que había en el país.
En 1638, cuando Carlos I Estuardo quiso introducir en las iglesias de Escocia la nueva liturgia establecida por el obispo William Laud, los presbiterianos renovaron el Covenant (pacto) en el que declaraban que solo su manera de rezar no sería cambiada por orden de ningún rey pues era una cosa que solo Dios podía dictar, y formaron con el Parlamento, en 1643, una alianza que precipitó la caída del rey. 
Este acta fue abolido en 1661, después de la restauración de los Estuardo con su hijo Carlos II.
Tras este movimiento político-religioso el lugar se empleó de prisión para más de 1200 puritanos, encarcelados al lado de la parroquia de Kirk esperando a la celebración de su juicio, pues allí era donde se había firmado el pacto estos "rebeldes" y traidores a la Corona.
Aquí es cuando aparece nuestro villano de la historia:


Sir George MacKenzie, apodado Bloody MacKenzie, nació en Dundee, pero la fecha exacta de su nacimiento se desconoce. 
Después de su formación por varias Universidades de Europa se convertirá en Lord Advocate, y fue nombrado miembro del Parlamento Escocés.
En este puesto empezará su lucha personal contra los Covenants , persiguiéndolos bajo el reinado de Carlos II.
Allí mismo fundará la biblioteca de abogacía de la ciudad, lo cual no se suele comentar debido al contexto oscuro que le rodea. Se negó a volver a ser Lord Advocate ya que iba en contra de sus principios tras lo sucedido tras la masacre de Glencoe, y no quería perseguir a los implicados en ello, que era lo que se le exigía en ese momento en el puesto que se le ofrecía.
Esa negativa y alguna más a puestos similares hizo que su caída no tuviera manera de frenarse y poco a poco su profesión y su vida se fueron apagando.
Fue su persecución sin misericordia y sin dar la más mínima oportunidad a los imputados puritanos lo que le hizo ser bautizado por su propia sociedad como “el sangriento”, siendo el responsable de la muerte y condena de aproximadamente 18.000 de los detenidos bajo sus órdenes.
Después de la Revolución  se retirará a Oxford y posterior a Westminister, donde morirá, aunque será enterrado en un mausoleo en el cementerio de Greyfriars de Edimburgo al lado de ese mismo espacio que se había convertido por orden suya en el primer campo de concentración de la Historia..

     (foto de Ana Galván Alonso)

Este camposanto ha sido objeto de varios estudios debidos a fenómenos póltergeist y en especial dos sitios dentro de él: el mausoleo en el que está enterrado dicho personaje, y la zona apartada de la prisión de los covenants son las registradas con más actividad de este tipo.
Pero la parte sobrenatural os la dejo para el próximo post.
Os dejo aqui un vídeo de broma, aunque muy real sobre como se vieron obligados los sacerdotes a hacer frente ante las protestas de sus parroquianos. En serio, en St. Giles una mujer llegó a lanzarle al cura la silla sobre la que estaba sentada acertándole en la cabeza y dejándole inconsciente.
Perdonadme pero no lo he encontrado subtitulado.


lunes, 3 de marzo de 2014

WILLIAM BRODIE, el verdadero Jeckyll y Hyde

En el anterior post os comenté sobre el hombre real que fue la inspiración para la novela de "El misterioso caso del Doctor Jeckyll y Mister Hyde" de Stevenson: aquí tenéis al protagonista de la historia.



El Edimburgo de segunda mitad del siglo XVIII era una ciudad de grandes pensadores, renovación intelectual, negocios incipientes y la cuna europea de los avances en medicina y cirugía.
Se la empezó a conocer como “La Atenas del Norte” y se convirtió en un referente del mundo occidental y un foco cultural de luz en esta tierra brumosa del norte del Reino Unido. Todos los estudiantes de medicina acudían a su universidad al ser considerada la más prestigiosa y moderna del continente, al igual que en el mundo de las artes y la economía, lo que hacía de la urbe un hervidero de gente que iba y venía de todas partes del país y del extranjero. 
Sin embargo había otra ciudad debajo de  ella, una en la cual la bruma, la oscuridad, los timadores, los asesinos, las mafias y los ladrones de cadáveres hacían su agosto a costa de todos aquellos que ignoraban, o preferían pasar por alto ese sórdido mundo.
William “Deacon” Brodie es un ejemplo perfecto de la unión de estas dos caras de la capital escocesa.
Will era un hombre respetable y de negocios en la urbe, era miembro del Consejo Municipal y director diácono (deacon) de la Corporación de Artesanos. Un hombre ejemplar en la sociedad de su tiempo, bueno y generoso con los que le conocían y rodeaban.
Un empresario conocido por todas las grandes familias de Edimburgo, incluso llegando a codearse con el autor Robert Burns y algunos otros “Sires”de la alta sociedad británica, lo que le llevó a pertenecer a círculos de lo más exclusivo dentro de su vida urbana. 
Su empresa se basaba en la fabricación de armarios, sistemas de seguridad, puertas, reparación e instalación de cerrojos y las primeras “cajas fuertes”  hacían de él alguien en el que todo el mundo respetable confiaba.
Pero tras la puesta del sol, William Brodie se convertía en alguien muy distinto a lo que aparentaba durante el día.
Siendo un experto ebanista, y conociendo los secretos de todas las cerraduras de los armarios que había fabricado para las grandes familias escocesas acabó siendo el mejor ladrón que uno podía llegar a imaginarse. Copiaba las llaves con moldes de cera, forzaba las cerraduras de todos los lugares ocultos sin dejar una sola huella, y se escabullía en mitad de la noche entre los callejones, apenas iluminados y, sinuosos de la Old Town. 
Por las mañanas nadie podía siquiera imaginar que había sido robado al no dejar ninguna prueba de su intromisión, y mucho menos soñar que el bueno de William fuera el delincuente. Sin embargo se encontraban con que, misteriosamente sus joyas y sus ahorros desaparecían sin dejar rastro y sin ninguna posible prueba para que la policía o la milicia de la ciudad pudiera hacer nada. 
La parte oscura de Deacon Brodie no acababa ahí, pues usaba su dinero robado para mantener esta doble vida en la que estaban incluidas varias amantes que no llegaron a conocerse entre sí, un vicio desenfrenado con la bebida y el juego que llevaba a cabo en las zonas más sórdidas de la ciudad como la infame Cowgate o South Bridge en la que ni la policía se atrevía a entrar,  y cinco hijos ilegítimos de sus amantes.
Brodie no pareció conformarse con las ganancias obtenidas de su trabajo y de sus hurtos, por lo que en los años siguientes amplió su plan para enriquecerse de forma fraudulenta. 
Reunió a varios ladrones a los que entrenaría y con los que conformaría una banda para hacer golpes a gran escala, llegando hasta a atracar la oficina de impuestos de la ciudad, pero algo salió mal cuando uno de los cómplices fue atrapado y delató al resto del grupo.
Brodie, en una medida desesperada, escapó a Holanda y fue capturado in extremis cuando se disponía a embarcar hacia los Estados Unidos, por lo que se encontró en Edimburgo de vuelta a la espera de pasar a juicio antes de lo que pudiera esperar.
La conmoción en la ciudad fue enorme, las grandes familias escocesas apenas podían creer las acusaciones a ese hombre al que se le consideraba ejemplar. Sería a finales de agosto de 1788 cuando en una inspección policial encontrarían sus disfraces, armas y las copias de las llaves, con lo que ya no había dudas posibles de su culpabilidad, y una vez condenado recibió un último encargo muy especial: debería construir la horca en él mismo iba a ser ejecutado.
El 1 de octubre su cuerpo colgaba de una soga y fue enterrado en la Parroquia de Buccleuch, o al menos así aparece en los documentos oficiales.



Los rumores entre la población de la casta más baja de la misteriosa Edimburgo, y que Brodie frecuentaba por las noches en sus escapadas, contaban otra historia bien diferente:
William había conseguido sobornar al verdugo con parte del dinero robado y sus contactos en los bajos círculos de la ciudad, amañando la ejecución y la manera de que saliera ileso de la misma sin levantar sospechas.  El ejecutor le puso un collar de acero y un tubo de plata en la garganta para evitar que muriera en el ahorcamiento.
Fuentes de varias ciudades, cada vez más hacia el sur, en las semanas siguientes, dieron parte de que se le había visto en lugares poco adecuados de sus calles y su pista se perdió entre la niebla de Londres sin volver a saber más de él o de su leyenda.


Si un día dais un paseo por Edimburgo, no dudéis en tomaros algo en la Taberna Deacon Brodie, en la parte alta de la Royal Mile a salud del hombre que inspiró a Robert Louis Stevenson para crear al famoso Doctor Jekyll y en infame Mr. Hyde, y que dicen que es el culpable de que en algunas de las casa, por la noche, las puertas se abran y se cierren solas sin motivo ninguno.