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lunes, 12 de enero de 2015

NEOPAGANISMO

Me refiero aquí muchas veces a antiguas religiones, creencias del pasado más remoto  y cómo los grandes movimientos religiosos han conformado el mundo que ahora conocemos, pero hay un fenómeno que me parece que conviene destacar para entender como está funcionando ahora el mundo.
Desde los mediados del siglo XX empezaron a producirse una serie de movimientos espirituales inspirados en las religiones anteriores al cristianismo que abogaban por una comunión más acorde con la naturaleza y las formas más básicas de los sistemas de creencias.
Quizá la búsqueda de una fe más individual y equilibrada con el entorno fue una respuesta a la institucionalización de los poderes políticos, económicos y sociales que han acaparado las grandes religiones (principalmente las monoteístas) que cada vez hacen que los seguidores se vean más cerca de sus instituciones que del dios que supuestamente están adorando.

Algunos símbolos de las religiones neopaganas

Fue entonces cuando se empezó a investigar sobre las antiguas religiones apegadas a la tierra y en las cuales el politeísmo, el animismo  y su relación con el ecologismo más básico  eran un punto central.
Con ello las religiones neopaganas se centrar en un respeto absoluto a todos los individuos cuya ética se basa en un equilibrio entre todos los seres de la naturaleza en que el hombre es uno más de éstos que debe ocupar su sitio, ni por encima ni por debajo de cómo debe corresponderle.
Uno de los puntos fundamentales de los principios de todas estas religiones es que creen en una ciclicidad de los acontecimientos y de las energías, como sucede en el hinduismo. En ello la energía de un ser nace, se desarrolla y muere para volver a nacer de nuevo en un ciclo eterno.
Es una característica primordial en la mayoría de las religiones indoeuropeas, por lo que el concepto de reencarnación es algo presente en todas las fes neopaganas, aunque las formas de transición hacia la misma puedan variar de forma muy sutil entre ellas.
Un ejemplo se ve en el calendario circular de celebraciones que comparten los que profesan la religión wiccana, basada en los ciclos solares y lunares celtas del Calendario de Coligny dividido en solsticios y equinoccios; empezando por Samhain, Yule, Imbolc, Ostara, Beltane, Litha, Lughnasadh y Mabon.

http://www.esoterya.com/wp-content/uploads/2009/12/calendario-wiccan.jpg

La tolerancia es otro de los pilares de casi todos estos sistemas de creencias. La tolerancia entendida como medio por el cual poner en duda tus conocimientos y sopesarlo con otras formas de prácticas religiosas pues, cuanto mayor sea el conocimiento de la diversidad mayor es tu espectro del conocimiento de la naturaleza, entre la que se incluye la naturaleza humana.
Debido a esta premisa la práctica de la religión adquiere una cariz muy personalista en la que es la relación de la persona con su dios o dioses sin necesidad de una jerarquía intermediaria, la que realmente rige la vida del practicante y en la medida que éste lo considere.
De la misma manera al no existir una verdad absoluta no existe la dicotomía entre Bien vs. Mal, pues todo está lleno de matices y tonos de grises en los que son los que la propia persona les otorga desde su propia reflexión. No hay bien o mal porque en la naturaleza no existen esos términos por ser una concepción moral impuesta por el ser humano. Si bien la no cooperación o la imposición son cosas no deseables.
La libertad de conciencia es algo básico ya que no se juzga a nada ni nadie por color, preferencias, fe o sexo, pues todo ello está dentro de la  propia naturaleza.
La ciencia es un medio por el que conocer el Cosmos y en consecuencia, a nosotros mismos, por lo que sus leyes son las que rigen las bases de estas religiones. Nunca anula, si no que complementa y por ello se agradece.
 Algunas de estas religiones “recontruccionistas” son: el kemetismo (tradición egipcia de la resurrección y los ciclos), asatru (raíces eslavas y nórdicas), druidismo (vinculación continental naturalista), politeísmo helénico (revivir tradiciones cicládicas y minoicas), neochamanismo, Romuva (Lituania), tengrismo (cultura tradicional local húngara), o la anteriormente mencionada y la más extendida Wicca con su vertiente wicca tradicional británica reconocida oficialmente como religión y culto en los documentos oficiales del país anglo.

La triple luna. Junto al pentáculo, el otro símbolo de la Wicca

En 2011 esta religión ha sido reconocida en nuestro país como tal, el mismo año que se acepta en nuestro país vecino Portugal.

Haré, muy probablemente un post especial sobre la Wicca más adelante.

lunes, 10 de marzo de 2014

LA MADRE

Con motivo de la celebración mundial del día de la mujer, y por petición personal, este post va dedicado a la figura arquetípica de La Madre.
Es muy probable que fuera, desde mi punto de vista, una de las primeras (si no la primera) manifestación simbólica del pensamiento humano en su impulso por entender el mundo que lo rodeaba, y el origen de los primeros cultos religiosos.
La naturaleza, el nacimiento, la maternidad, la sensación de protección… todos son aspectos que se aúnan en esta figura y que representa a la mujer y más a la figura de la Madre. 
Ella es aquella que da la vida, es el centro del clan y sin la cual la familia y, por lo tanto, la supervivencia del grupo es imposible.

Dice Jung que Madre es:
Lo «maternal» por antonomasia, la mágica autoridad de lo femenino; la sabiduría y la altura espiritual más allá del intelecto; lo bondadoso, protector, sustentador, lo que da crecimiento, fertilidad y alimento; el lugar de la transformación mágica, del renacer; el instinto o impulso que ayuda; lo secreto, escondido, lo tenebroso, el abismo, el mundo de los muertos, lo que devora, seduce y envenena, lo angustioso e inevitable.
Todo esto se plasma en una figura que hemos ido observando desde el principio de los tiempos y que se ha repetido en todas las épocas, en cada una de las culturas y que actualmente se sigue adorando de formas más o menos velada.

La gran Diosa, la Pachamama, PotniaGaia, Gea... podemos encontrar mil nombres que representan la misma idea, la imagen de La Diosa Madre.
Centrándonos ya en los ejemplos, imagino que se os habrán venido varios a la cabeza: 
Las venus paleolíticas que representan a la tierra y la fertilidad de la mujer, por ejemplo, pero hay muchas otras representaciones que hay que relacionar y que han ido cambiando de forma a lo largo del tiempo y de las culturas.

Una forma muy típica de encontrar la representación de la Madre en las culturas es como una mujer entronizada con un bebé en brazos, a sus pies o en su regazo. Puede tener un pecho fuera para alimentarle o bien para enfatizar su función como alimento para el mundo y las nuevas generaciones.
Estos ejemplos los contemplamos en figuras como la Isis egipcia (que de hecho, su traducción  del egipcio sería “el trono”), en Gea titánide de la Tierra y madre de los dioses olímpicos o, en Démeter que cuida los campos y crea las estaciones de las cosechas, en la diosa nórdica Frigg, en Anann o Danu en la cultura irlandesa, la Virgen María en el cristianismo, en Durga y Kali en el hinduismo y el shaktismo.





Quizá os sorprenda ver que Kali, la diosa que siempre se identifica con muerte, sangre y destrucción por nosotros los occidentales es una diosa madre dentro del shaktismo pues, a pesar de ser destructora, lo que elimina es el mal que puede herir a los suyos. 
En el pensamiento hindú no puede haber creación y vida sin destrucción y muerte y por lo tanto adquieren la misma importancia. 
La mejor manera de calmar a la diosa es o por sacrificios de sangre o si su consorte Shiva (que cuando se le representa en la iconografía con ella el se encuentra acostado con ella en posición de haberlo derrotado) le ofrece un bebe que llora y ella dejará todo para poder calmarlo.


Como ya hemos explicado, la Madre es una fuente de creación, protección y vida, pero al igual que la Tierra, puede se mediadora y crear el equilibrio, o bien ser la fuente de la destrucción como lo son los volcanes o los diluvios.

La vida y la muerte no pueden separarse y la Madre tiene el poder de dar o quitar ese don cuando ella lo considere.