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lunes, 16 de marzo de 2015

DESTRUYENDO EL PASADO

He ido retrasando este post porque me encuentro en un estado que se sitúa entre el shock y la incredulidad debido a los acontecimientos que estamos viviendo en las últimas semanas en oriente.
Tampoco sabía cómo enfocarlo, pues no quería hacer un post ni religioso ni político, pero si quería denunciar unos actos que me resultan deleznables y a los cuales me cuesta encontrarles un calificativo más allá de que me destrozan el alma cada vez que veo una noticia de estas.

Estado Islámico y su brazo armado ISIS, han destruido en este poco tiempo:
  • ·         15000 piezas históricas del museo de Bagdad
  • ·         Enclaves al sur de Alepo con pasado bizantino
  • ·         Bombardeado Crac de los Caballeros, derrumbando una de las fortalezas mejor conservadas del tiempo de las cruzadas.
  • ·         Destrucción de la muralla y biblioteca de la ciudad milenaria de Nínive.
  • ·         Destrucción de las piezas del museo de Mosul con piezas de entre 3000 y 4000 años de antigüedad.
  • ·         Una iglesia del siglo X volada por los aires
  • ·         La ciudad de Hatra con más de 2000 años de antigüedad y Patrimonio de la Humanidad
  • ·         La ciudad asiria de Dur Sharrikin del reinado de Sargón II del siglo VIII a.C.
  • ·         Destrucción de la ciudad de Nimrud

24 ciudades destruidas, 189 muy dañadas, 77 yacimientos aún pendientes de verificar los daños.

No sé si podéis imaginar lo que esto es para una historiadora y arqueóloga como yo, y por qué me cuesta tanto si quiera imaginar como estos lugares, que han sobrevivido a invasiones y batallas y guerras que han conformado la historia de la humanidad aguantando piedra sobre piedra impasibles, ahora algunos de ellos ni estén.
La cuna donde nace la civilización occidental y oriental, la madre de la irrigación, el urbanismo, la ciudad, los estados, la religión, el poder, la economía, la cultura… el lugar que nos ha hecho lo que somos en estos momentos reducido a escombros. Lo que aguantó más de 4.000 años, aquellas piedras que han visto nacer y caer civilizaciones e imperios reducido a víctimas de las acciones de unos personajes sin alma ni cultura.

Es un post corto pero creo que van a contar más las imágenes que lo que yo pueda decir por aquí. 
Muchas de las fotografías que aquí voy a colgar son de lugares que ya nadie podrá volver a ver. 
Pensad en ello, y si os duele como a mi compartidlo.

Crac de los Caballeros ardiendo


Hatra, ahora en escombros



Destrucción de lamassus babilónicos en un museo. Irrecuperables.



lunes, 13 de enero de 2014

El Origen del Mundo (parte 1)

En el post anterior mencionaba que los mitos han estado desde que el primer momento en que el homo sapiens comenzó a usar el pensamiento abstracto. De la misma manera comentaba que todas las culturas comparten una serie de patrones que se pueden identificar en la gran mayoría de estos mitos, pues responden a unos mismos miedos que se han compartido desde antiguo. 
Carl A. Jung acuñó, a principios del siglo XX, un concepto dentro de la psicología analítica que bautizaría como “inconsciente colectivo” que viene a decir que hay un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por primitivos con los que se puede expresar un contenido de la que está más allá de la razón tangible. Fue uno de los primero en estudiar a fondo la mitología comparativa como medio para demostrar así sus teorías sobre este concepto, y creará una serie de arquetipos, que hemos mencionado anteriormente y que trataremos en un post aparte, que marcan los patrones de cada una de las religiones.

Ahora inicio mi narración sobre el origen del mundo, se una manera muy resumida,  según distintas religiones antiguas:

Mito griego del Origen según Hesiodo:
Al principio de los tiempos sólo existía el Caos, un vacío profundo del que surgirá Gea (la Tierra) y los primeros dioses como Urano (el cielo), Eros (el amor), la creación del Tártaro y Érebo. La diosa de la Tierra y Urano se convirtieron emparejaron y de su unión surgieron los Titanes (Rea, Océano, Tetis, Crono…), los Cíclopes y los Hecatónquiros. El Titán más joven, Crono se revelará contra su padre y le cortará los genitales para no tener más hermanos, arrojándolo sus órganos al mar y de su espuma nacerá la diosa Afrodita, diosa del amor, la pasión y la belleza.
Crono se desposará con su hermana Rea y los Titanes se convertirán en su corte. A Crono se le había profetizado que uno de sus hijos se levantaría contra él y le arrebataría el trono como él había hecho con su padre, por lo que cada vez que Rea daba a luz el devoraba a cada uno de sus hijos. Cuando nació Zeus, Rea cansada de que su marido se comiera a su prole, se dio una piedra envuelta en sábanas y pañales que Crono tragó sin masticar mientras su hijo se encontraba oculto en una cueva, a salvo. Cuando Zeus alcanzó la suficiente edad, e incitado por su madre, aprovechando que Crono dormía, su hijo le abrió el estómago y sacó a los hermanos que éste había devorado. Juntos, organizaron una guerra para acabar con su padre y enviar al resto de los Titanes al Tártaro.
Tras la batalla, entre los tres hermanos principales se repartirán los reinos a gobernar: 
Zeus reinaría sobre el cielo y tierra, Poseidón sería el soberano de las aguas saladas y Hades se encargaría del Inframundo y vigilante de las celdas en que los Titanes y su padre se encontraban atrapados para siempre.



Mitología mesopotámica:
El universo apareció por primera vez cuando Nammu, un abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An, dios del cielo, y a Ki, la diosa de la Tierra. El poder de los dioses provenía de ese abismo de aguas primigenias. Los dioses niños devoraban a sus propios padres para conseguir sus poderes divinos. La unión de An y Ki produjo a Enlil, el señor del viento, quien eventualmente se convirtió en el líder de los dioses, la diosa Ninhursa, considerada la diosa madre y el gran dios Enki, señor de la tierra. Después Enlil  será desterrado de Dilmun , el hogar de los dioses, por violar a Ninlil (diosa del aire) con el que tendría un niño llamado Sin,  dios de la luna, también conocido como Nannar. Sin y Ningal, diosa de las cañas, dieron a luz a Inanna, diosa del amor y de la guerra, y a Utu o Shamash , dios del Sol. Durante el destierro de Enlil, engendró tres deidades del inframundo junto con Ninlil, el más importante de ellos fue Nergal, señor del inframundo y los muertos. Nammu también dio a luz a Enki o Ea, dios del abismo acuático. Este dios se convertirá en uno de los más importantes dentro de la mitología mesopotámica creando los decretos sagrados que gobernaron las cosas básicas tales como la física y las cosas complejas tales como el orden y leyes sociales. Será el protector de los mortales, les enseñará el cultivo, la domesticación y el urbanismo. 



Mitología nórdica:
En los principios se encontraba distintos mundos conviviendo: el mundo de hielo Niflheim, y el mundo de fuego Muspelheim, y entre ellos estaba el Ginnungagap, el vacío en el que existía la nada. En Niflheim había una fuente de aguas heladas, llamado Hvergelmir , que era un geiser hirviente que hacía que sus aguas al caer aterrizaban en Ginnungagap. Al tomar contacto con el vacío frio, estas gotas se transformaban en hielo, hasta que terminó llenándolo todo. Las ascuas encendidas de Muspelheim caían sobre el hielo, creando grandes nubes de vapor de agua, que al llegar otra vez a Niflheim, creaban bloques de hielo, formando nuevas estructuras. De esta manera se formaron Ymir, uno de los primeros gigantes y su vaca Auðumbla de la cual se alimentaba Ymir bebiendo su leche. Ésta lamió el hielo, creando el primer dios, Buri, que fue padre de Bor, quien a su vez fue padre de los primeros Æsir: el gran Odín, y sus hermanos Vili y Ve. 
Ymir era un hermafrodita y él solo creó la raza de los gigantes. Luego los hijos de Bor, asesinaron a Ymir y de sus miembros crearon el mundo en el que luego vivirían los dioses, los gigantes y los humanos. En el Völuspá se describe el gran fresno Yggdrasil que une los distintos reinos en que viven cada raza, y a las tres nornas junto con sus nombres; Urðr, Verðandi , y Skuld que son la encarnación el pasado, presente y futuro, quienes tejían los hilos del destino de todos los seres, divinos y mortales.