lunes, 11 de agosto de 2014

PENNY DREADFUL: LOS DEMONIOS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

Hace unos meses una amiga me recomendó esta serie que me ha encantado desde el primer capítulo: PENNY DREADFUL. La serie toma el nombre (Horrores de penique) de unos boletines al precio de un penique que se repartían en el reino Unido en el que se publicaban historias cortas de terror. 

Con un reparto espectacular tanto con actores consagrados en el cine como Timothy Dalton aka. Sir Malcom Murray, Eva Green como Vanessa Ives  o  Josh Hartnett como Ethan Chandler,  a actores noveles o menos conocidos como Billie Piper (Brona Croft), Reeve Carney haciendo del famoso Dorian Gray, Harry Treadaway interpretando al doctor Victor Frankestein.
Un ambiente extremadamente cuidado que refleja la forma de vida más decadente de la sociedad victoriana en la que podemos conocer personajes que van desde la clase más alta hasta la vida de la gente de la calle en los barrios portuarios ocupados por los inmigrantes y pobres del Londres del siglo XIX.


Si bien la historia conductora se centra en la búsqueda obsesiva de Sir Malcom Murray en encontrar a su hija Mina, que nos conecta rápidamente con el universo de Drácula, las historias individuales de cada uno de los personajes que se cruzan en el camino de la protagonista, Miss Vanessa Ives, nos refleja unas personalidades muy interesantes y unos análisis personales de lo más curioso.

Una de las cosas que me resulta más destacable de esta serie es el tratamiento psicológico que tienen los personajes entre su luz y sus propios demonios interiores, algunos de ellos más literales que otros.
Individualmente cada uno de ellos tiene unas capacidades especiales que los hacen únicos y poderosos en algún aspecto, y precisamente eso es lo que más les asusta ya que están íntimamente ligados, pero que es parte inseparable de su realidad personal.

Cuando tratamos las teorías de Jung sobre el inconsciente colectivo en post anteriores y tratamos el arquetipo de La Sombra, hablamos del miedo sobre nosotros mismos y las partes más oscuras que tratamos de negarnos. De aquello que encerramos bajo llave para no mostrar nunca a los demás ni ser observado nosotros mismos.
Precisamente éste es el punto que el creador de esta serie quería contar más allá de la historia en sí.
Victor Frankestein, por ejemplo, vive aislado por el miedo que le produce su capacidad de crear vida de la muerte y sus consecuencias, pero que es su meta obsesiva en la vida, y ha de enfrentarse a sus propios demonios encarnados en Calibán, el nombre que el monstruo que creó elige para sí. 
El americano inmigrante Ethan Chandler tiene los suyos propios (por no cometer spoilers), al igual que Sir Malcom
Como todos sabemos Dorian Gray tiene una pesada lucha consigo mismo, pues su hedonismo es su mayor fuerza de experiencia, de la que no puede salir haciéndole casi un adicto, pero también es su perdición es que transforma a todo aquel que entra en su área de influencia de una manera irreparable. 

Pero sin duda, el personaje que tiene  la batalla más dura contra sus demonios interiores, literalmente, es la protagonista (o al menos yo la considero como tal) Vanessa Ives que se enfrenta a un pasado de educación católica represiva en un mundo decadente lleno de contradicciones y amoralidad. Ello le lleva a plantarse desde pequeña una visión distinta del mundo que le rodea y de lo que le han enseñado. Si a esto le sumamos unos verdaderos poderes de precognición, una infancia un tanto especial, una traición que jamás se perdonará pero el cual se justifica a sí misma y, un lado muy oscuro que no se sabe bien si es una posesión o realmente es ella, me parece un cocktel tan explosivo como interesante.
Me gusta ver que hay una serie que no se sirve del maniqueísmo tan explotado en el que los buenos son buenos y los malos son malvadísimos. No puedes evitar llegar a entender, en algunos casos más que en otros, las motivaciones y el porqué de los actos de cada uno de estos personaje, por muy brutal que en algunas ocasiones parezcan.

Quería hacer una especial mención a un personaje que me ha parecido que se ha tratado de una manera más que original y brillante, y al que quizá dedique un post independiente: Calibán, el primer hombre que Victor Frankestein crea (o debería decir devuelve a la vida). No os voy a desvelar nada por si queréis ver la serie, cosa que os recomiendo encarecidamente, pero la historia de cómo tiene que aprender todo por sí mismo, abandonado por su propio creador, rechazado por la sociedad y que a pesar de ello desarrolla una personalidad de lo más alucinante, creo que es una de las cosas más destacables de la serie y es uno de mis personajes favoritos.

¿Qué os parece? ¿Conocéis vuestros demonios internos? 
¿Están vuestros mayores dones vinculados a vuestro lado más oscuro?

No dejéis de ver la serie.



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