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lunes, 8 de septiembre de 2014

ALEISTER CROWLEY: UNA VISIÓN DIFERENTE (PARTE 2)

Dejamos en el post anterior a Aleister viviendo en la infame y bucólica Boleskine House haciendo rituales extraños a dioses muertos con sus amigos y sus amantes a modo de comuna hippie extrema.

La apacible y preciosa Boleskine House

A principios del siglo XX empezará su fiebre viajera que le llevará a lugares tan dispares como Sudamérica, India o Francia.
Finalmente en la ciudad de El Cairo, Egipto, recibirá su “revelación” en 1904. Junto con su, por entonces, esposa Rose Edith Kelly visitará el museo de la ciudad porque ésta estaba obsesionada con una pieza sencilla que se le aparecía en sueños. 
Al localizar dicho objeto tenía el número de inventario 666, lo que el mago y su mujer tomaron como una señal.
Esa noche Aleister redactará, según él dictado por una entidad que se identificó como Aiwass, El Libro De La Ley, que se convertirá en la base de su nueva religión “Thelema”, junto con todos los conocimientos que había adquirido en sus viajes y experimentos.
Más tarde, y con un grupo de seguidores de su liberal teoría, fundó en la isla de Sicilia, en Cefalú,  la Abadía de Thelema. Por desgracia para los participantes en estos experimentos y ritos se verán obligados a salir de la isla, por el Gobierno de Mussolini, tras la muerte de uno de los jóvenes seguidores de Crowley. Fue acusado de asesinato, pero se demostró que el joven Raoul Loveday falleció de intoxicación tras beber agua de un pozo cercano que no era potable.
Siguió su vida de escándalo y libertinaje hasta que su capacidad económica pudo sostenerle. Sus excesos y el ritmo de vida hicieron que acabara muriendo en una casa de huéspedes, sólo, arruinado, por un fortísimo ataque de asma el día 1 de Diciembre de 1947.
A su incineración acudieron muchos de sus seguidores, y su enfermera particular reveló a sus asistentes que las última palabras del gran Mago Negro fueron: “A veces me odio a mí mismo”.

Este doble post se llama “Una Visión Diferente” porque lo que más me importa destacar de Aleister Crowley son los detalles que, quitando todo lo anteriormente relatado, le convirtieron en una de las figuras más importantes de finales del XIX y primer mitad del siglo XX.
  • Debido a sus viajes y sus estudios fue el primer occidental en traer a Europa el YOGA, el primero en difundirlo y practicarlo como medio de ejercicio físico y meditación.
  • Re introdujo las religiones y los mitos orientales a unos niveles que sus predecesores no había llegado a conseguir, popularizándolo y dándolos a conocer y no sólo para unas élites pertenecientes a órdenes esotéricas.
  • Fue un publicista y asesor de imagen que supo cómo la influencia de los símbolos podía cambiar la psique y los ánimos de la gente. Un ejemplo es que el mismo Winston Churchill solicitó su ayuda en la Segunda Guerra Mundial para contrarrestar la ofensiva de propaganda y desmoralización que estaban llevando a cabo los alemanes. Crowley le aconsejó usar el símbolo de la victoria antes siquiera de la gran batalla pues infundiría esa sensación de fortaleza ya en los soldados y haría de efecto placebo para que se convencieran de la posibilidad de ganar sucediera lo que sucediera.

  • Fue uno de los pocos británicos en coronar el K2, uno de los picos más peligrosos del mundo, cuando aún no se usaban bombonas de oxígeno y había que aguantar los miles de metros de altitud con equipos rudimentarios y a pulmón.

Da miedito en esta foto. Demasiado sol y pocos peines
  • Sin Aleister Crowley el satanismo como hoy lo conocemos no existiría (ojo, que el satanismo real no es lo que estáis pensando algunos).
  • Los movimientos hippies, la liberalización femenina en un igual con el hombre como fuerza femenina creadora y de diosa madre, las religiones neo-paganas y la experimentación con drogas y estados alterados de consciencia no habrían sido posibles en los años 70 como los conocemos.
  • Led Zeppelin no habría podido escribir muchos de los discos y canciones más icónicas de nuestra historia, y la portada de Sargent Pepper’s Lonely Heart Club Band de los Beatles también sería distinta.


Ahora ya conocéis algo más sobre este primer gran showman, filósofo, escritor, excéntrico, hedonista, loco, iluminado, aventurero, manipulador, líder, apesadumbrado, tenebroso, niño y sobre todo símbolo del siglo XX.

Como dice Bruce Dickinson en su canción:


Hombre triste, 
profeta de nuestro vacío.
Disfrutad de la canción, es preciosa y tiene una gran letra.

lunes, 1 de septiembre de 2014

ALEISTER CROWLEY: UNA VISIÓN DIFERENTE (PARTE 1)

Era conocido como el hombre más malvado del siglo XX, llamado La Bestia (al que el luego añadirá 666 por fastidiar) por su propia familia desde que era pequeño y ha sido una de las figuras más influyentes en la pasada centuria aunque en la sombra en la mayoría de las ocasiones.
A pesar de ese número, yo personalmente no pienso en él como un satanista, pues todo aquello que va a desarrollar y su filosofía no entran dentro de esta rama cultista aunque sus leyes se le acercan.
En círculos especiales es donde este personaje es un nombre que no se puede ignorar, y éstos suelen  estar relacionados con el esoterismo, las religiones mistéricas, el mundo de las sectas, el escándalo y el heavy metal (tenía que añadirlo).
Para todos aquellos que no conozcan quien fue Aleister Crowley voy  hacer homenaje a este hombre, pues su vida está llena de experiencias, momentos únicos e historias que contar. Pues, a pesar de todo lo escandaloso, controvertido y polémico que pudiera ser, nadie (tras leer esto) creo que pueda poner en duda que este “loco” cambió la mentalidad y la sociedad británica para siempre.

Mr. Crowley, el susodicho
           
Edward Alexander Crowley nació el 12 de Octubre de 1875 en Warwickshire hijo de un millionario galés que quedó huérfano muy pronto, por lo que sus tías se encargaron de criarle. 
Creció en un ambiente represivo, en una secta evangélica puritana radical conocida como Los Hermanos de Plymouth, y en cuanto los estudios se lo permitieron huyó de ese ambiente como alma que lleva el diablo, y nunca mejor dicho. Y mucho más por su manía de recopilar las contradicciones que iba encontrado en La Biblia, lo que no le hacía un buen “chico” a ojos de sus educadores. Consiguió pertenecer a la libre masonería desde que tuvo edad suficiente y fue aceptado dentro.
Empezó a escribir libros, ensayos, tratados y poemas a los 23 años. 
Como muchos ricos aristócratas de finales del siglo XIX, parecía que la llegada de nuevas ideas, los avances tecnológicos de la brillante era victoriana y la gran llegada de inmigrantes con sus “extrañas” religiones se convirtió en una nueva droga para este tipo de alta sociedad. Así inició sus pasos en la Golden Dawn, una Orden Hermética de inspiración egipcia antigua en la que dio sus pinitos como “mago esotérico” y aprendiz de “lo oculto”. En poco tiempo escaló posiciones dentro del grupo, disputando su puesto de poder a otros miembros como fue el mismo Willliam Butler Yeats, el premio Nobel de Literatura, o el mismísimo fundador de La Orden.
Debido a estas disputas de poder decidió abandonarlos y crear su propio culto, una organización ocultista conocida como Astrum Argentum, y posteriormente la Ordo Templi Orientis cuyo lema era "Haz tu voluntad será toda ley. El amor es la ley, amor bajo la voluntad".

Símbolo de Thelema, su religión y su filosofía

Su frecuente contacto con las partes más bajas de la sociedad británica, sus amistades con la gente que se salía de la norma, su bisexualidad (que por entonces era ilegal y penado con cárcel), su inmenso ego y su ansia por conocer todo hizo que se ganara unos cuantos enemigos y pocos amigos.
Viajó a todos los lugares que le fue posible: Francia, Estados Unidos, India, Tibet, China, Birmania, Marruecos, España, Italia, Suiza, Egipto, Chile, Argentina… y en todos ellos absorbía de su cultura y sus costumbres todo aquello que podía. 
En ocasiones absorbió también otras cosas pues era más que aficionado a probar todo tipo de droga que cayera en su poder, para según sus palabras “expandir su mente a otras realidades y conciencias”.

Decidió cambiar su nombre de Alexander al gaélico Aleister y compró una casa un tanto especial a orillas de las Highlands escocesas y del Lago Ness: Boleskine House. 
Buscaba un lugar que se convirtiera en un “templo” y un lugar de práctica de sus hechizos, rituales y todo aquello aprendido en Egipto, India y oriente. Una casita inocente situada al lado de un cementerio, en la parte menos transitada del lago más misterioso y construida sobre un supuesto antiguo convento que ardió con todos sus monjes en el interior siglos atrás, era ideal para sus propósitos. Y siendo sincero, seguro que el que estuviera tan apartado de la población era un alivio para sus vecinos y todo aquel que quisiera ignorar a “ese tipo raro millonario que hace cosas extrañas y monta fiestas de dudosa moralidad”.

Uno de los muchos homenajes que el mundo de la música y en especial el Heavy Metal hace a este personaje. Aquí os dejo con esta canción (subtitulada al español) de Ozzy Osbourne.