En los últimos años, debido a la crisis, no sólo financiera, si no social, generacional y laboral, han surgido grupos de gente que saben como sacar beneficio de las desgracias ajenas.
Cuando vi este documental, que ahora quiero compartir con vosotros, me dí cuenta de que yo misma he estado a punto de caer en alguna de estas "sectas empresariales" en una ocasión en el Reino Unido y en dos aquí en España.
Por eso quiero hacer una denuncia de manera pública desde aqui de cómo, aprovechándose de la coyuntura de las personas que nos encontramos en esta situación agobiante, hay gente que, disfrazando sus intenciones de consuelo personal o laboral, explotan a sus iguales con la misma moralidad que un psicópata.
Disfrutad del documental, es muy interesante y si estáis en paro os puede ayudar a prevenir ciertos problemas de explotación laboral y personal.
Dejamos en
el post anterior a Aleister viviendo en la infame y bucólica Boleskine House
haciendo rituales extraños a dioses muertos con sus amigos y sus amantes a modo
de comuna hippie extrema.
La apacible y preciosa Boleskine House
A principios
del siglo XX empezará su fiebre viajera que le llevará a lugares tan dispares
como Sudamérica, India o Francia.
Finalmente
en la ciudad de El Cairo, Egipto, recibirá su “revelación” en 1904. Junto con
su, por entonces, esposa Rose Edith Kelly visitará el museo de la ciudad porque
ésta estaba obsesionada con una pieza sencilla que se le aparecía en sueños.
Al
localizar dicho objeto tenía el número de inventario 666, lo que el mago y su
mujer tomaron como una señal.
Esa noche
Aleister redactará, según él dictado por una entidad que se identificó como
Aiwass, El Libro De La Ley, que se convertirá en la base de su nueva religión “Thelema”,
junto con todos los conocimientos que había adquirido en sus viajes y
experimentos.
Más tarde, y
con un grupo de seguidores de su liberal teoría, fundó en la isla de Sicilia,
en Cefalú, la Abadía de Thelema. Por
desgracia para los participantes en estos experimentos y ritos se verán
obligados a salir de la isla, por el Gobierno de Mussolini, tras la muerte de
uno de los jóvenes seguidores de Crowley. Fue acusado de asesinato, pero se
demostró que el joven Raoul Loveday falleció de intoxicación tras beber agua de
un pozo cercano que no era potable.
Siguió su
vida de escándalo y libertinaje hasta que su capacidad económica pudo
sostenerle. Sus excesos y el ritmo de vida hicieron que acabara muriendo en una
casa de huéspedes, sólo, arruinado, por un fortísimo ataque de asma el día 1 de
Diciembre de 1947.
A su
incineración acudieron muchos de sus seguidores, y su enfermera particular
reveló a sus asistentes que las última palabras del gran Mago Negro fueron: “A
veces me odio a mí mismo”.
Este doble
post se llama “Una Visión Diferente” porque lo que más me importa destacar de
Aleister Crowley son los detalles que, quitando todo lo anteriormente relatado,
le convirtieron en una de las figuras más importantes de finales del XIX y
primer mitad del siglo XX.
Debido a sus
viajes y sus estudios fue el primer occidental en traer a Europa el YOGA, el
primero en difundirlo y practicarlo como medio de ejercicio físico y
meditación.
Re introdujo las religiones y los mitos orientales a unos niveles que sus predecesores no
había llegado a conseguir, popularizándolo y dándolos a conocer y no sólo para
unas élites pertenecientes a órdenes esotéricas.
Fue un
publicista y asesor de imagen que supo cómo la influencia de los símbolos podía
cambiar la psique y los ánimos de la gente. Un ejemplo es que el mismo Winston
Churchill solicitó su ayuda en la Segunda Guerra Mundial para contrarrestar la
ofensiva de propaganda y desmoralización que estaban llevando a cabo los
alemanes. Crowley le aconsejó usar el símbolo de la victoria antes siquiera de
la gran batalla pues infundiría esa sensación de fortaleza ya en los soldados y
haría de efecto placebo para que se convencieran de la posibilidad de ganar
sucediera lo que sucediera.
Fue uno de
los pocos británicos en coronar el K2, uno de los picos más peligrosos del
mundo, cuando aún no se usaban bombonas de oxígeno y había que aguantar los
miles de metros de altitud con equipos rudimentarios y a pulmón.
Da miedito en esta foto. Demasiado sol y pocos peines
Sin Aleister
Crowley el satanismo como hoy lo conocemos no existiría (ojo, que el satanismo
real no es lo que estáis pensando algunos).
Los movimientos
hippies, la liberalización femenina en un igual con el hombre como fuerza
femenina creadora y de diosa madre, las religiones neo-paganas y la
experimentación con drogas y estados alterados de consciencia no habrían sido posibles
en los años 70 como los conocemos.
Led Zeppelin
no habría podido escribir muchos de los discos y canciones más icónicas de
nuestra historia, y la portada de Sargent Pepper’s Lonely Heart Club Band de
los Beatles también sería distinta.
Ahora ya conocéis
algo más sobre este primer gran showman, filósofo, escritor, excéntrico,
hedonista, loco, iluminado, aventurero, manipulador, líder, apesadumbrado,
tenebroso, niño y sobre todo símbolo del siglo XX.
Como dice
Bruce Dickinson en su canción:
Hombre
triste,
profeta de nuestro vacío.
Disfrutad de la canción, es preciosa y tiene una gran letra.
Era conocido
como el hombre más malvado del siglo XX, llamado La Bestia (al que el luego añadirá 666 por fastidiar) por su propia familia
desde que era pequeño y ha sido una de las figuras más influyentes en la pasada
centuria aunque en la sombra en la mayoría de las ocasiones.
A pesar de ese número, yo personalmente no pienso en él como un satanista, pues todo aquello que va a desarrollar y su filosofía no entran dentro de esta rama cultista aunque sus leyes se le acercan.
En círculos
especiales es donde este personaje es un nombre que no se puede ignorar, y
éstos suelen estar relacionados con el
esoterismo, las religiones mistéricas, el mundo de las sectas, el escándalo y el
heavy metal (tenía que añadirlo).
Para todos
aquellos que no conozcan quien fue Aleister Crowley voy hacer homenaje a este hombre, pues su vida
está llena de experiencias, momentos únicos e historias que contar. Pues, a
pesar de todo lo escandaloso, controvertido y polémico que pudiera ser, nadie
(tras leer esto) creo que pueda poner en duda que este “loco” cambió la
mentalidad y la sociedad británica para siempre.
Mr. Crowley, el susodicho
Edward
Alexander Crowley nació el 12 de Octubre de 1875 en Warwickshire hijo de un
millionario galés que quedó huérfano muy pronto, por lo que sus tías se
encargaron de criarle.
Creció en un ambiente represivo, en una secta evangélica
puritana radical conocida como Los Hermanos de Plymouth, y en cuanto los
estudios se lo permitieron huyó de ese ambiente como alma que lleva el diablo,
y nunca mejor dicho. Y mucho más por su manía de recopilar las contradicciones
que iba encontrado en La Biblia, lo que no le hacía un buen “chico” a ojos de
sus educadores. Consiguió pertenecer a la libre masonería desde que tuvo edad suficiente y fue aceptado dentro.
Empezó a
escribir libros, ensayos, tratados y poemas a los 23 años.
Como muchos ricos
aristócratas de finales del siglo XIX, parecía que la llegada de nuevas ideas,
los avances tecnológicos de la brillante era victoriana y la gran llegada de
inmigrantes con sus “extrañas” religiones se convirtió en una nueva droga para
este tipo de alta sociedad. Así inició sus pasos en la Golden Dawn, una Orden
Hermética de inspiración egipcia antigua en la que dio sus pinitos como “mago
esotérico” y aprendiz de “lo oculto”. En poco tiempo escaló posiciones dentro
del grupo, disputando su puesto de poder a otros miembros como fue el mismo
Willliam Butler Yeats, el premio Nobel de Literatura, o el mismísimo fundador
de La Orden.
Debido a
estas disputas de poder decidió abandonarlos y crear su propio culto, una
organización ocultista conocida como Astrum Argentum, y posteriormente la Ordo
Templi Orientis cuyo lema era "Haz tu voluntad será toda ley. El amor es la ley, amor bajo la voluntad".
Símbolo de Thelema, su religión y su filosofía
Su frecuente
contacto con las partes más bajas de la sociedad británica, sus amistades con
la gente que se salía de la norma, su bisexualidad (que por entonces era ilegal
y penado con cárcel), su inmenso ego y su ansia por conocer todo hizo que se
ganara unos cuantos enemigos y pocos amigos.
Viajó a
todos los lugares que le fue posible: Francia, Estados Unidos, India, Tibet,
China, Birmania, Marruecos, España, Italia, Suiza, Egipto, Chile, Argentina… y
en todos ellos absorbía de su cultura y sus costumbres todo aquello que podía.
En ocasiones absorbió también otras cosas pues era más que aficionado a probar
todo tipo de droga que cayera en su poder, para según sus palabras “expandir su
mente a otras realidades y conciencias”.
Decidió cambiar
su nombre de Alexander al gaélico Aleister y compró una casa un tanto especial
a orillas de las Highlands escocesas y del Lago Ness: Boleskine House.
Buscaba
un lugar que se convirtiera en un “templo” y un lugar de práctica de sus
hechizos, rituales y todo aquello aprendido en Egipto, India y oriente. Una casita
inocente situada al lado de un cementerio, en la parte menos transitada del
lago más misterioso y construida sobre un supuesto antiguo convento que ardió
con todos sus monjes en el interior siglos atrás, era ideal para sus
propósitos. Y siendo sincero, seguro que el que estuviera tan apartado de la
población era un alivio para sus vecinos y todo aquel que quisiera ignorar a “ese
tipo raro millonario que hace cosas extrañas y monta fiestas de dudosa
moralidad”.
Uno de los muchos homenajes que el mundo de la música y en especial el Heavy Metal hace a este personaje. Aquí os dejo con esta canción (subtitulada al español) de Ozzy Osbourne.