lunes, 9 de febrero de 2015

LA ILUSIÓN DEL LIBRE ALBEDRÍO

Siempre he sido una persona que le da mil vueltas a la cabeza, veinticuatro horas seguidas ya sea despierta o dormida. Si bien esto puede ser achacable a la gripe tan fuerte que me ha atacado esta semana pasada y sus fiebres, ya sea por todas las horas muertas en cama, bien sea por un nuevo juego que me tiene enamorada o por la  inminente llegada de mi nuevo cumpleaños, he estado reflexionando mucho.
Os contaré como fue el proceso que ha derivado en esta reflexión filosófica, o como yo suelo llamarlo “paja mental”:
Todo empezó con las ideas sobre realidades paralelas o distintos planos de consciencia, y de ello salté al concepto del libre albedrío. Un concepto que cada día me parece más cínico. A continuación os diré porque.
¿Os habéis planteado si realmente sois libres? ¿Las elecciones te tomáis las hacéis realmente porque queréis o porque de alguna manera u otra os veis abocados o influenciados por causas tanto externas como internas a ello?


Ojo, no estoy defendiendo aquí una postura determinista, ni conceptos como el destino, si no algo mucho más simple de como, la humanidad, y cada individuo, no es realmente libre de barajar todas sus opciones de una manera imparcial, que eso reflejaría la libertad mas pura. ¿Por qué no somos capaces de ello? Sencillamente porque nadie, por mucho que lo intente, puede ser imparcial. Por lo tanto, en un mayor o menor porcentaje siempre va a acabar tirando la decisión final hacia un lado u otro que te marca tu brújula moral, educacional, económica o social.

Pensemos en una situación ideal: una persona completamente feliz en su vida en todos los sentidos, sin impulsos ni presiones de ningún tipo. En ese momento esa persona es verdaderamente libre de elegir… pero ¿Qué va a elegir si tiene todo lo que quiere? Elegir supone cambiar sus circunstancias ideales y nadie quiere eso.
La verdad es que la libertad más pura conduciría a un completo inmovilismo, una imposibilidad de actuar provocada por la comodidad y el conformismo más absolutos.

He estado pesando en los dobles juegos y el arma de doble filo de este concepto y me han venido a la mente tres cosas, en principio nada relacionadas, o quizá lo estén algo más de lo que pensamos.
La primera cosa que me vino a la mente fue como la película The Matrix, o mas bien la saga, juega precisamente con este concepto haciéndonos creer en el primero de los filmes que la elección de tomar la pastilla que despertará a Neo en el “mundo real” era realmente decisión suya. Finalmente nos acaban demostrando que no, porque todo estaba programado en un bucle infinito que acababa realizando la misma decisión una y otra vez. 
Es curioso que la persona más “libre” sea en realidad la más “esclava” dentro de esa película, lo que no tiene porque aplicarse a la realidad, dicho sea de paso.

Otra película que me planteó, aunque de una manera completamente distinta, esta falsa ilusión de “elección” es Cube. Quitando que los personajes estén en peligro mortal a cada segundo por las trampas mas horribles imaginables, se supone que pueden elegir entre varias opciones como: las 6 distintas puertas de las caras de los cubos en los que se encuentran o la otra opción, la séptima que consiste en quedarse donde están, en la que al menos saben que no hay trampas activadas, sin arriesgarse, por ello, a meterse en otra habitación donde puedan, o no, morir agónicamente. En esta película, de todos modos juegan mucho con la matemática, las teorías de juegos y la estadística. Pero esto me llevó a la tercera reflexión: 
La falsa libertad de elección que venden algunas religiones como la cristiana, diciendo que el hombre es libre de tomar sus decisiones y que Dios le concedió el libre albedrío.
Hombre, discúlpenme, pero no veo muy "libre" la idea de elegir entre un concepto que para ellos es el correcto, o escoger voluntariamente aquello que sabes que en el fondo va en contra de tus leyes divinas y te condena a una eternidad de sufrimiento (nótese la ironía).

Básicamente lo que hacemos en la vida es seleccionar entre un número limitado de opciones basados, no en una verdadera libertad, si no en un cierto condicionamiento provocado tanto por nuestros deseos personales como por los deseos de aquellas personas y circunstancias que nos rodean, ya sea para apoyar esas ideas y seguir formando parte de un grupo o justo porque buscamos lo contrario, la revulsión.

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Hoy es un post más para la reflexión que para descubrir nuevas cosas, pero quizá con este pensamiento hayamos visto más de lo que, en un principio, pensábamos.

¿Cuál es vuestra opinión?

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